domingo, 19 de mayo de 2024

 


Día 72 Montevideo.

Trazamos un itinerario que nos permita ver 3 museitos en las horas matinales y antes de comer si fuera posible. Digo museitos por que nos son mastodónticos como el Prado ni mucho menos. Son museos como a mi me gustan hoy en día, específicos, pequeños y dedicados a un tema, si es posible.

Museo del futbol con su sede en el Estadio Centenario, construido para el primer mundial de 1930 que ganó Uruguay. La historia de la construcción está llena de anécdotas, la mas bestia es que 40 días antes faltaban más de la mitad de los graderíos y lo que iba a ser el terreno de juego eran amontonamientos de tierra  y cubriéndolo todo. Se construyó entre febrero y julio, se removieron 163.000m3 de tierra y se emplearon 44.000 m3 de cemento que todavía estaba fresco cuando desfilaron las delegaciones.




Camisetas de aquellos primeros campeones del mundo, réplicas de los antiguos trofeos Jules Rimet, un balón recubierto de oro 22 kilates que se les dio como premio a la federación uruguaya por el primer campeonato. Una pena que el estado de muchos objetos este cubierto por una capa de desidia  a la par que otra de polvo.




Uruguay también fue campeón del primer torneo regional ( Argentina, Chile, Paraguay y Brasil) y que dio como resultado la primera confederación de futbol ( Conmebol) luego vendría la UEFA.

Muchas fotos antiguas y modernas, la camiseta de Diego Forlán como jugador del Villareal y una foto de la selección preparada para recibir a invitados aguerridos dispuestos a defender la camiseta charrua.








La foto mas icónica Una panorámica de Maracaná, cuando cabían 200.000 forofos y que enmudecieron en la final cuando Alcides  Ghiggia marcó el gol de la victoria visitante y asistió en el gol del empate. Obdulio Varela como capitán recibió la copa ante una grada ya semivacía y desconcertada.




En 1928, se proclamaron campeones olímpicos en Ámsterdam y en esta foto se ve la concurrencia a la plaza de la independencia para seguir por los altavoces las incidencias del partido que se leían conforme llegaban vía telegráfica.


Una vista del estadio actualmente.


En la parte vieja de la ciudad nos adentramos en el Palacio Taranco. Abren a las 12:30 y pregunto si tenemos premio por ser los primeros, parece que le hago gracia al encargado y dice que pasemos gratis. Palacio perteneciente en origen a la familia Ortiz de Taranco, provenientes de un pueblito burgalés y que emigraron con una mano delante y una detrás. Se dedicaron al comercio vario y su imperio llegaba desde el sur de Brasil hasta Punta Arenas al final del cono sur. Vemos Sorollas, José de Ribera “ el espagnoletto”,Zuloaga, Julio Romero de Torres y una pieza fantástica de José Benlliure.

Muebles, pianos pintados a mano y objetos variopintos, nos amenizan un buen rato.









A 50 m esta el archivo nacional. No se puede pagar en efectivo, tampoco aceptan tarjetas. Hay que bajar y   rellenar un formulario, escribir los datos de la tarjeta y esperar que funcione.

Le digo a Eva para que los funcionarios lo puedan oír si no prefiere gastarse los 8 € que vale entrar cada uno en dos Aperol s´pritz. El funcionario de turno que me oye, nos invita a pasar sin mediar pago alguno.

Historia de las guerras que se ha visto inmerso el país, independencia, contra Paraguay, contra los ingleses….una mortandad. Cuadros alegóricos a las batallas y mucho prócer serio, patilludo y bigotón.

 

Como estamos cerca del mercado del puerto, antiguo mercado reconvertido en parrillas y restaurantes. Terminamos en Es Mercat, fuera del mercado a una cuadra y que abrió un uruguayo que se curtió en las cocinas de varios restaurantes en Mallorca. Hoy lo lleva su hijo, con el que charlamos de comida, cocina y vinos.

Comida nada barata pero buena.

Entrada: Chipirones donde la salsa se hace con las tripas del chipirón y tinta.

Eva se empeña en el cordero, muy sabroso por las hierbas, pero siguen pecando de exceso de cocción, no mucho, pero si lo suficiente para restarle jugosidad.

Yo abadejo a la plancha. De vino un Pinot Noir exquisito.









Tengo la teoría que el uruguayo nace con un brazo pegado al pecho y utiliza el hueco del codo para encajar el termo de agua caliente y con la mano de forma indistinta sujeta el mate.


Con mejor luz que ayer cruzamos la plaza de la Independencia y podemos fotografiar el palacio Salvo de nuevo. Me tiene hipnotizado.


Mañana volvemos a Buenos Aires con Paty y descansaremos el sábado y el domingo volamos de vuelta. Aquí terminan nuestras andanzas por el sur del mundo. Nos veremos, leeremos y escucharemos en la próxima andanza. Agur, goodby, adeu.


sábado, 18 de mayo de 2024

 Día 71



                                                                    Mario Benedetti

Con la connivencia de un autobús traslados nuestras maletas y a nosotros mismos desde  Colonia a la capital en  hora y media. El paisaje es una llanura ondulada de pasto verde y cuando nos acercamos a la ciudad aparece el rio.



Apartamento muy céntrico, atrás del palacio Salvo, quizá el más emblemático de la ciudad por su arquitectura suigéneris. Lo podemos ver desde la ventana que da al patio de manzana.


Comemos en una parrilla y hemos elegido la peor de la ciudad. Se llama Tannat, una pena porque ya todas las carnes las comparamos con el asado del domingo en BBAA y el de hoy ha sido caca de la vaca flaca flaquísima. Carne dura, seca y con poco sabor. Los chinchulines estaban duros y excesivamente grasosos hasta diría que con doble carga de colesterol.



Lo único que se salvó fue el vino. Siempre el vino es quien nos salva las comidas

La ciudad está muy sucia. Se ve bastante mendicidad y si se ve es que la hay. Muy ruidosa ya bien sea el motorista que compensa la longitud de su micropene con una moto que hace más ruido que una banda desafinada o los buses que les chirrían los frenos.

La arquitectura es ecléctica, al lado de preciosos palacetes hay edificios de vidrio cochambroso como el que adorna la plaza de la independencia frente al palacio Salvo ya mencionado.



          Ahora veamos de cerca y con detalle lo que diseñó quien nunca debió tener el título de arquitecto


                                        Mas ejemplos de belleza y fealdad codo con codo





Detalle de la "moderna" fachada que convive con un edificio estilo francés con mansarda que pareciera que lo hubieran cortado para edificar el adefesio de su izquierda.


Mas ejemplos de bonitos edificios que encontramos a lo largo del paseo









Nos hemos acercado hasta el Congreso por una avenida de más de 2 km y hemos podido constatar cómo se ha jodido esta ciudad permitiendo edificios sin gracia e incluso que piden a gritos ser derribados por feos, junto a auténticas preciosidades. Arabescos en las fachadas, herrería de fantasía en los balcones y muy bien cuidados y aún con todo la ciudad es atractiva.


Ya anochecido fuimos a recorrer el barrio viejo, pero la falta de luz nos impide disfrutar de los detalles, por lo que nos sentamos a tomar un vino en Doña Isabel, especie de ultramarinos con quesos y fiambres, vinos y tartas. Nos preparan unos bocatas para llevar en la quesería y nos recluimos cansados en nuestro apartamento de un solo ambiente pero decorado con gusto y sin armario ni percha donde colgar la ropa.




 

  Día 72 Montevideo. Trazamos un itinerario que nos permita ver 3 museitos en las horas matinales y antes de comer si fuera posible. Digo ...