Día 63 al 67 Buenos Aires
Paseando a Lola, preciosa y amiguísima perra de Patricia
Tenía tanto retraso en los diarios de viaje y ha pasado tan
poco en estos días que no valía la pena hacer el día a día. Imposible
transcribir en palabras la sensación de estar en pijama todo el día con la
atractiva perspectiva de no hacer nada. No horarios, no excursiones, no cámara
colgando del cuello. ¡¡¡La pereza al poder!!!
Hoy, en el colmo de la actividad desatada, salimos sobre las 12 en taxi hacía San Telmo, barrio de la ciudad, que alberga un mercadillo sobre la calle de artesanos y acompañan tiendas de anticuarios. El mercado es muy grande y largo, mas de kilómetro y medio de tiendas, tienditas y tiendotas.
El antiguo mercado de San Telmo, estructura de hierro al mejor estilo Gustavo Eiffel, hoy en día se transformó en multitud de puestos de comida al estilo mercado de San Miguel en Madrid.
Entretenido y deslucido por el clima.
En una parrilla del barrio, llamada Babieca, nos hemos
sentado para deleitarnos con unas mollejas tiernísimas. Al contrario de lo que
nos habían dado por el sur que eran secas y acartonadas.
De plato fuerte compartimos un asado de tira jugoso, suave y jugoso y de sabor potente. Me he reconciliado de nuevo con la carne argentina. Juan Carlos ya me había avisado que la carne en Buenos Aires.
El vino sigue siendo muy barato para estándares españoles o mexicanos. Este vinazo costaba 16 dólares ó € en el restaurante.
Ahora planeando que hacer en los próximos días










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