sábado, 18 de mayo de 2024

 Día 71



                                                                    Mario Benedetti

Con la connivencia de un autobús traslados nuestras maletas y a nosotros mismos desde  Colonia a la capital en  hora y media. El paisaje es una llanura ondulada de pasto verde y cuando nos acercamos a la ciudad aparece el rio.



Apartamento muy céntrico, atrás del palacio Salvo, quizá el más emblemático de la ciudad por su arquitectura suigéneris. Lo podemos ver desde la ventana que da al patio de manzana.


Comemos en una parrilla y hemos elegido la peor de la ciudad. Se llama Tannat, una pena porque ya todas las carnes las comparamos con el asado del domingo en BBAA y el de hoy ha sido caca de la vaca flaca flaquísima. Carne dura, seca y con poco sabor. Los chinchulines estaban duros y excesivamente grasosos hasta diría que con doble carga de colesterol.



Lo único que se salvó fue el vino. Siempre el vino es quien nos salva las comidas

La ciudad está muy sucia. Se ve bastante mendicidad y si se ve es que la hay. Muy ruidosa ya bien sea el motorista que compensa la longitud de su micropene con una moto que hace más ruido que una banda desafinada o los buses que les chirrían los frenos.

La arquitectura es ecléctica, al lado de preciosos palacetes hay edificios de vidrio cochambroso como el que adorna la plaza de la independencia frente al palacio Salvo ya mencionado.



          Ahora veamos de cerca y con detalle lo que diseñó quien nunca debió tener el título de arquitecto


                                        Mas ejemplos de belleza y fealdad codo con codo





Detalle de la "moderna" fachada que convive con un edificio estilo francés con mansarda que pareciera que lo hubieran cortado para edificar el adefesio de su izquierda.


Mas ejemplos de bonitos edificios que encontramos a lo largo del paseo









Nos hemos acercado hasta el Congreso por una avenida de más de 2 km y hemos podido constatar cómo se ha jodido esta ciudad permitiendo edificios sin gracia e incluso que piden a gritos ser derribados por feos, junto a auténticas preciosidades. Arabescos en las fachadas, herrería de fantasía en los balcones y muy bien cuidados y aún con todo la ciudad es atractiva.


Ya anochecido fuimos a recorrer el barrio viejo, pero la falta de luz nos impide disfrutar de los detalles, por lo que nos sentamos a tomar un vino en Doña Isabel, especie de ultramarinos con quesos y fiambres, vinos y tartas. Nos preparan unos bocatas para llevar en la quesería y nos recluimos cansados en nuestro apartamento de un solo ambiente pero decorado con gusto y sin armario ni percha donde colgar la ropa.




 

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