sábado, 11 de mayo de 2024

 


Día 57 De Bariloche al Bolsón

Menos de 3 horas de conducción nos llevarán por una carretera pasable hasta la población del Bolsón en las inmediaciones del lago Puelo.

Muchas actividades para hacer, tenemos ilusión por conocer esta región por que a parte de lagos hay bastantes lugares para ir caminando, solo debemos elegir cuales ya que el tiempo es limitado.

Conforme entramos en por la larga calle-carretera que entra al pueblo vemos muchas, como ellos llaman, micro destilerías de cervezas locales. ¡Buena señal!

Antes de dejar equipajes nos acercamos a la oficina de información turística, ya que tienen la mala costumbre de cerrar 3 horas para comer. Conseguimos un plano y algunos lugares para ver en las cercanías, entre ellos el mirador del río azul, solo 4 km del centro donde estamos.

En cuanto salimos de las calles principales no solo no está asfaltado si no que además es un agujero tras otro convirtiendo lo que sería un paseo sociológico por los barrios mas populares de esta ciudad de 50.000 habitantes en un movimiento oscilatorio de sube y baja, pendular de izquierda a derecha y vibratorio en cualquier sentido o dirección, haciendo que los 4 km se sientan como 400. Por fin llegamos al mirador.

Paisaje bonito marcado por el amarillo de los álamos que nos va a acompañar a lo largo de estos días. El otoño en todo su esplendor.




Por la tarde buscamos una agencia que nos proponga algún viaje atrayente, aunque las perspectivas del tiempo atmosférico son nefastas. Lluvias a toda hora y en todo momento. Solo nos falta saber la intensidad.

Escogemos que nos lleven de paseo en un coche, ya no hay turismo, por tanto solo para nosotros. Veremos que tal.

Día 58 

Lagos y Destilería

Llueve, Freddy nos espera afuera con un Dacia 4x4 y nos cuenta que tiene su propia chacra y que comen todas las verduras de su campo. Tipo muy agradable.

Lo que debía durar 4 horas se reduce a 90 minutos, la lluvia es persistente y suficiente para llenarme el objetivo de gotas y mojarnos. Solución, bajar, echar un vistazo y proseguir hasta el punto siguiente. El paisaje es bonito y sería sublime si asomara el sol, aunque fuera un poquito, pero el encargado de escuchar las plegarias climatológicas está de vacaciones o sordo.



El cerro Piltri, como se le llama para evitar su nombre largo y de difícil pronunciación “ Piltriquitrón”, preside el valle , siempre con su manto blanco en la cima.


Desde un mirador vemos la bodega que visitaremos al final de la mañana y un bonito valle con una turbera que se emplea para abonar los campos.




El amarillo que se ve bajo el edificio rojo (bodega) son las vides que ya amarillean por que van a quedarse sin hojas, la vendimia terminó en marzo.

Visitamos el lago Epuyén en sus dos extremos opuestos, visita que finalizamos en minutos por el derrame del cielo.












Llegamos a la bodega Patagonia Wines, pequeña, pero con vinos deliciosos de un costo promedio de 20 € en el super.





Acompañan la cata con fiambres de jabalí y ciervo y carnes y pescados ahumados. Una delicia y lo que tenían que haber sido 3 copas cortas se convirtió en mas de una botella lo que nos puso un poco piripis.

Los restaurantes suelen cerrar parcialmente la cocina a partir de las 3 pm y reducen bastante la oferta y nos tuvimos que conformar con un búrguer o esperar hasta las 8 de la tarde cuando empiezan de nuevo a ofrecer cenas.


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