Día 26 Cochrane y el rio Baker.
Empecemos por ayer, que después del glaciar ya eran mas de
las 5 de la tarde y los únicos que nos atendieron fueron unos pizzeros con
cerveza local. Eso si por lo general la cerveza vale entre 4 y 5 €.
Desde la mesa veíamos una vista esplendorosa, el día se arregló, el sol compitió con las nubes y ganó y nos dejó un paisaje para la foto.
Madrugón para intentar salir a las 7:30. Tenemos por delante 143 Km que según navegador se conducen en 3 horas, pero sé que, con paradas, fotos, y chingadera y media que se cruce se nos irán a las 4 horas largas si no más.
Es de noche, pero ya empieza a clarear, en Rio Tranquilo
verificamos la presión de las ruedas y por consejo de los que saben, las
desinflamos un poco. El frío según los termómetros es de 2 grados, pero no se
nota, no se mete en los huesos, no jode, en definitiva.
Hay mucha escarcha en la carretera y en las plantas
Primera población que pasamos es Bertrand, no puedo entrar a fisgonear porque tienen cortada la entrada por construcción del alcantarillado. Del lago Bertrand, nace el rio Baker, el más caudaloso de Chile con 900 m3 por segundo y una longitud de 175 Km. Mañana dormiremos en su desembocadura.
Nos cruzamos con una pareja en bici, varias alforjas para
llevar su equipaje y mucha voluntad en sus piernas. Eso si que es una aventura
y no las mariconadas que hacemos Eva y yo.
Veo la desviación a la confluencia de los ríos Baker y Neff. El Baker tiene unas aguas turquesas que se enturbian un poco con las aguas lechosas del Neff debido a los sedimentos procedentes de los glaciares ya que nace en el Campo de hielo Norte y es alimentado por aguas procedentes de cerros nevados y ventisqueros lo que le da ese aspecto lechoso.
No traemos reserva, hemos decidido que mejor buscamos al llegar al destino, no hay viajeros y los hospedajes abundan. Nos alojamos en el hostal Lejana Patagonia, al ser solo una noche no nos hemos puesto muy exigentes, aun así, el lugar está muy decente y nos dan de desayunar.
Domingo 13 horas en la plaza de armas y no hay ni un alma,
nadie. Estos chilenos si saben guardar las fiestas. Creo que esto ya lo
mencioné la semana pasada. Sacamos dinero del cajero ya que de aquí hasta el
final de la carretera Austral no hay un solo banco, pero si dos gasolineras y
estamos hablando de 230 km.
Solo un lugar donde comer y me encuentro a un motorista de
Alicante, bien pertrechado para el frío y la lluvia y a punto de tomar el paso fronterizo
hacia argentina. Curiosidades de la vida también trabajo en Denia, es capitán de
barco velero de los que pasean rubias bellas y ricas.
La comida muy buena, chuleta de cerdo cocinada lentamente y una cerveza que quita la cabeza. ¡Como me gustan las cervezas del sur de Chile!
Después de la comida un paseíto por el Parque Tamango con senda alrededor del lago Cochrane, aguas tremendamente azules y muy trasparentes en la orilla como se puede ver en estas fotos de piedras.








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