Día 44 y 45 - 18 y 19 abril Pingüinos
La peor excursión con diferencia de este y otros viajes. Mal
diseñada, mal vendida, sin nada que ofrecer verdaderamente apetecible……..Una
BIG SHIT.
Este es el recorrido que haremos
A las 7:10 ya nos están recogiendo, llueve, pero sin frío,
todavía tendremos un buen rato de oscuridad hasta que la luz, si alguna, ilumine
esta zona de la tierra.
Somos los segundos en montar al bus, vamos recogiendo por hoteles, hasta que llegamos al mejor de la ciudad, plaza de armas, bien iluminado, se ve acogedor, los pasajeros están dormidos aun y no están preparados….¡ Que felicidad! Hay gente que es feliz, aunque no se lo merezca. Seguimos ruta, los dejamos deslegañándose y vamos a por los demás, eso les dará tiempo para quitarse la cara de dormidos. Media hora después ya frente al hotel, baja una parejita de portugueses frescos como lechugas, sonrientes y sin una disculpa por el medio.
El barco
sale a las 9 así que llevo ya 1 y 50 min aquí adentro .Iniciamos la agonía. Lo
voy a relatar de forma sucinta:
Salimos del embarcadero, hay que cruzar el estrecho hasta la
ciudad de Porvenir, dos horas mas tieso que una vela en los incómodos sillones
para pasajeros, un documental sin voz como Corea del norte hackea instalaciones
vitales de la otra Corea y mil personas con el ruido de las notificaciones a
todo volumen, debe haber mucho sordo, y el tutirututiru suena y suena y suena. No
puedo pisar la cubierta ya que está anegada por la persistente lluvia.
Pasa el tiempo y veo que la tierra a la que vamos no solo se acerca si no que cada vez está mas lejos, imposible que lleguemos en dos horas. Ya mosqueado me acerco a un ventanal y me percato que lo que yo pensé que era proa, es popa, y que la dirección en la que vamos es justo la contraria. Por eso la tierra se alejaba, alejaba, alejaba. Estos barcos son simétricos, tanto en un extremo como en otro tienen rampas que suben al partir y bajan para vomitar vehículos.
Porvenir, pueblo que vio sus mejores días con la fiebre del oro de 1880 y que termino muy al principio del siglo XX. Hoy no tiene nada que ofrecer.
Y este techo es lo mas colorido del lugar
Palabras de la guía: Nos dirigimos a un parque en memoria de los antiguos pobladores, los indios Kawéskar, con unos bancos pintados con los colores y motivos que ellos utilizaban. Es visita fotográfica ya que inmediatamente después iremos a comer.
Charla informativa de algunas generalidades del pingüino rey, Hay colonias, además de esta en Malvinas, en Sudáfrica y al sur de Australia. Durante un tiempo se creyó que era el mas grande hasta que se descubrió al Emperador. No son monógamos a lo largo de su vida, incuban por turnos el huevo durante dos meses y por otros 10 alimentarán a la cría que no empezará a meterse al mar hasta esa fecha. Sus crías tienen el pelaje marrón y muy esponjado. Los que están acostados descansan y para dormir se quedan erguidos, doblan el cuello y bajan cabeza.
le dieron permiso
Ya solo nos quedan 40 minutos para ver pingüinos, no están
cerca, nos separa un río y quizá haya unos 50 metros de distancia. Y aquí se
acaba la historia. 5 horas después llegábamos a casa. 14 horas de viaje para 40
minutos de actividad no compensan y si a eso le añadimos los precios pues “pior”
todavía.
19 abril. Dormimos como benditos, no hay hora ni compromiso.
A las 8:45 abro el ojo y remoloneo hasta las 9:20 cuando voy a azotar con la
toalla de baño a Eva que esta disfrutando de su cama matrimonial para ella sola
mientras a mi me tiene exiliado en unas literas en otra habitación.
Salimos con la parsimonia del que no le importa nada, ni museos, ni monumentos ni “na de na”. A Eva le hace ilusión ver el palacio de Sara Brown, un palacete en la plaza de armas con mobiliario de la época, ricos artesonados y pinturas históricas.
Sara Brown ayuda económicamente al rescate
de la tripulación de Shackelton y copio directamente de Wikipedia la historia
que no por larga es menos interesante.
Ernest Henry Shackleton (Kilkea, Irlanda,
15 de febrero de 1874-Georgia del Sur,
5 de enero de 1922) fue un explorador polar anglo-irlandés y una de las
principales figuras de la conocida como Edad heroica de
la exploración de la Antártida. Su primera experiencia en las
regiones polares fue como tercer oficial de la Expedición
Discovery (1901-1904) del capitán Robert Falcon
Scott, de la cual tuvo que regresar prematuramente por motivos de
salud. Determinado a resarcirse de lo que él sintió como un fracaso personal,
retornó a la Antártida en 1907
como líder de la Expedición
Nimrod. En enero de 1909 él y sus tres compañeros hicieron una
marcha que les llevó al punto más meridional jamás hollado
por el hombre en la Antártida, en la latitud
88° 23′ S, a unos 190 km del Polo Sur. Por este logro, a su vuelta a
casa, Shackleton fue nombrado sir por el rey Eduardo VII.
Al acabar la carrera por la conquista del Polo Sur
con la victoria del noruego Roald Amundsen, Shackleton centró su
atención en lo que él consideró el último gran objetivo de los viajes en la
Antártida: cruzar el continente helado de punta a punta pasando a través del
polo. Para este fin hizo los preparativos de lo que acabaría llamándose Expedición
Imperial Transantártica (1914-1917). Sin embargo, la mala
suerte se cebó con la empresa cuando su barco, el Endurance,
quedó atrapado en una banquisa de hielo que
lo fue aplastando lentamente y lo acabó hundiendo. Los exploradores estuvieron
aislados más de dos años, pero gracias a la habilidad de su líder consiguieron
regresar todos con vida del continente helado, una hazaña que llevó a Shackleton
a ser considerado un héroe.
Fotos del barco apresado por el hielo y luego roto por la presión del mismo
Ahora viene la relación con Sara Brown. El siguiente
relato viene antecedido por la intermediación de Sara con la marina chiklena
así como aporte monetario para el rescate.
El rescate de
la expedición de Shackleton
El 18 de enero de 1915, el bergantín Endurance quedó
atrapado en el hielo y llevado por este hacia el norte. El 27 de octubre del
mismo año, el avance del hielo aplastó la nave y los 28 tripulantes debieron
abandonarla para acampar sobre la helada superficie antártica. Un mes después
el Endurance se hundió. El 15 de abril de 1916, los náufragos en
botes alcanzaron la Isla Elefante. El
24 de abril Shackleton, junto con cinco hombres, partió en un bote hacia Georgia del Sur, donde llegó el 10 de mayo y
de ahí a la estación ballenera Grytviken diez días después. Shackleton intentó
alcanzar las Islas Malvinas,
pero luego de tres intentos fallidos, finalmente se dirigió a Punta Arenas. allí con la ayuda de la colonia
inglesa residente reclutó a una goleta, la Emma comandada por León
Aguirre, la cual zarpa del puerto, pero un intenso temporal la deshabilita mar
afuera y Schackleton recurre al Piloto Pardo a cargo de un escampavía, la Yelcho para
remolcarla de vuelta. Schackleton se da cuenta de que el comandante Pardo es un
marino experimentado al sortear los problemas del remolque con habilidad y
solicita su ayuda. Shackleton siguiendo los consejos de Pardo escala la línea
de mando de la Armada de Chile la cual autoriza a Luis Pardo Villalón con
la Yelcho a intentar el rescate.
El 25 de agosto de 1916 zarpó desde allí la escampavía Yelcho, de
36,5 m de eslora, comandada por Luis
Pardo Villalón, llevando a bordo a Shackleton y dos de sus hombres. La Yelcho era
un ex ballenero transformado en escampavía, no tenía calefacción, tampoco
telegrafía ni electricidad, tampoco tenía doble casco y solo tenía una hélice.
La ruta elegida para dirigirse a las islas Shetland del Sur, fue salir
hacia el sur para llegar al mar de Drake cruzando el Canal de Beagle para luego
internarse en ruta sudeste por el Atlántico sur hasta llegar el 30 de
agosto, a la Isla Elefante, donde la Yelcho rescató a la expedición,
tomando una ruta diferente para retornar a la capital de Magallanes, que
consistió en un rumbo noreste, bordeando la costa atlántica de la Isla de
Tierra del Fuego, hasta llegar a la boca oriental del Estrecho, donde reingresa
a Chile y llegó de vuelta a Punta Arenas el 3 de septiembre.
El carácter de Luis Pardo puede ser evaluado en una carta que escribió a su
padre, una vez aceptada su misión de rescate y poco antes de zarpar hacia la
Antártida:
La tarea es grande, pero nada me da miedo: soy
chileno. Dos consideraciones me hacen hacer frente a estos peligros: salvar a
los exploradores y dar gloria a Chile. Estaré feliz si pudiese lograr lo que
otros no. Si fallo y muero, usted tendrá que cuidar a mi Laura y a mis hijos,
quienes quedarán sin sostén ninguno a no ser por el suyo. Si tengo éxito, habré
cumplido con mi deber humanitario como marino y como chileno. Cuando usted lea
esta carta, o su hijo estará muerto o habrá llegado a Punta Arenas con los
náufragos. No retornaré solo.1
Después de leer esto uno se da cuenta que ha habido personas
que superan cualquier historia no solo de heroísmo si no también de rectitud
moral de la que hoy en día es difícil ver ejemplos. No comparto el patriotismo, pero he de aceptar
que aquellos eran otros tiempos.
Nos han insistido mucho en la belleza del cementerio de
Punta Arenas. La verdad es que no hay nada de particular que no vea en otros
cementerios. Para cementerios asombrosos, cualquiera de los de New Orleans o el
de Milán.
Me he dedicado a sacar fotos de curiosidades mortuorias que resaltan las diferencias.
La comida ha sido lo que yo me esperaba. Restaurante Estilo Magallánico, ese es el nombre. Solo carnes, bife de chorizo de 600 gr para los dos. El punto perfecto pero pese ha ser Angus, la carne tiene poco sabor y no es precisamente blanda. El vino como siempre muy bueno.
Nos llevamos el recuerdo fresco de esta carne para comparar con la argentina.
Pese a que la temperatura es de 7 º y la sensación baja
hasta 1º, este frío es especial y diferente. Asemeja a tener las manos sobre
una barra de hielo, lo que no está protegido se queda adormecido.
Mañana dejamos Chile, cruzamos la frontera y nos dirigimos a
Ushuaia.










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