Día 29 – 3 de abril
El punto señala en que punto estamos del fiordo Mitchel
Vaya nochecita en Tortel, un frío calador, dormí con doble
camiseta y guantes y en la mañana al ir al comedor a desayunar, tuve que volver
a la habitación por el abrigo, el gorro y los guantes, mismos que me quité para
embadurnar el pan con mermelada. Nos vestimos con los impermeables cubriendo las
mochilas y enfilamos las pasarelas que nos llevarán hasta el coche que no
habíamos visto en dos días. Allí estaba, esperándonos y con varios perros
rondando a la espera que algún bien intencionado les diera algo para continuar
con su paupérrima y perra vida.
Tenemos una hora de viaje hasta Puerto Yungai en el fiordo Mitchel, donde hay que embarcar el coche para adentrarnos en él y llegar a Puerto Rio Bravo, donde desemboca el rio del mismo nombre.
Mientras esperamos la barcaza me doy una vuelta por los monumentos del lugar, como esta iglesia que con tan solo desenredar el alambre puedo introducirme en ella, hacer migas con otro perro solitario o embelesarme con tres cargadores para coche eléctrico. Es inaudito que en una carretera donde las gasolineras brillan por su ausencia y la distancia con la siguiente es de 230 km, a alguien se le ocurriera que los coches eléctricos vendrían por este camino y necesitaría repostar energía justo en puerto Yungai.
Eva, mientras, toma infusiones rodeada de artesanías de lana que son muy apreciadas con estos fríos.
Solo 45 minutos de travesía y otros 98 km que según el navegador se harían en 1hora y 40 min. Pero que a nosotros nos lleva 2h y 15 min. Una media voladora de 45 km a la hora.
El camino es fascinante, bordeamos un cañón estrechísimo que
nos lleva ora por la derecha del río, ora por la izquierda, nos sube hasta una
cima y allí una visión apabullante, una enorme montaña con forma de domo que
parecía el lomo de un elefante gigantesco todo moteado de nieve y que por la
estrechez de la carretera me ha impedido hacer una foto. Espero guardarlo en la
memoria. Salimos del cañón y desembocamos en un valle con otro río que baja
tranquilo dibujando meandros.
Llegamos a Villa O´higgins y buscamos alojamiento, unas cabañas en muy buen estado con todo lo necesario para pasar dos días. Solo hay un restaurante abierto y la comida no es precisamente memorable. Hoy pasamos de fotos.
Estamos a 7 Km del final de la carretera que se encuentra en
Puerto Bahamondez. En el camino disfrutamos de las portentosas vistas del lago
O´higgins que hace frontera con Argentina.
Antes de llegar al final del camino podemos sobrecogernos con el ventisquero El Mosco que queda enfrente pero un poco alejado para verlo con detalle, pero por su aspecto no me extrañaría que tuviera su morada Saurón, El señor oscuro de Mordor.
Finalmente y tras 1247 Km aunque hemos hecho muchos más,
llegamos al final ( tocamos mare), pero no pudimos disfrutar del momento,
llovía a cántaros y solo tenemos tiempo mientras nos chopamos de tomarnos
sendas fotos.
Ahora nos espera retroceder hasta Coyhaiqué donde devolveremos el coche pero antes tenemos desvíos y 6 días por delante. Continuará.







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