miércoles, 20 de marzo de 2024

 


Día 14 - 20 marzo

Nuestra impericia nos impide encender la chimenea por lo que el desayuno, la ducha la vestida lo hacemos con una temperatura un poco baja. Ayer le prendimos sin problemas.  Hoy en la tarde como la inutilidad congénita continuaba le hemos pedido ayuda a Don Arturo, como siempre y muy amable nos la ha encendido.



Ayer, mientras llovía sobre nosotros, en las cumbres nevaba y lo hemos notado nada más salir de la cabaña, todas las cimas cubiertas de blanco.




La meta de hoy era ascender a la Piedra del Águila, solo hora y media de caminata pero todo cuesta arriba.

No hay mucho que relatar salvo los juramentos de Eva que se acompañaban de blasfemias dignas de una pecadora irredenta y me recriminaba que no le hubiera avisado que todo era subida. Yo no había estado nunca, mi primera vez como ella, pero el nombre del lugar me indicaba que así iba a ser.  Además de lo anterior el ambiente se llenaba de los bufidos propios de la falta de resuello que a veces nos acosaba. Ayudados de un bastón (ramas que encontramos tiradas a la vera del camino) hemos ido quemando metro a metro hasta llegar al pie de la roca. Fuimos parando con frecuencia aprovechando los lugares fotogénicos y las puertas que había que abrir ya que todo el camino es por propiedad privada.




Muy contentos cuando llegamos al cartel pero solo eso, un cartel y todavía nos esperaba un trecho duro




La llegada la hemos celebrado con un plátano un trago de agua y las vistas.






Al comenzar la bajada hemos saludado a un muchacho que llevaba el gafete de censador y nos ha contado que venía casi de la frontera con argentina de censar a dos abuelos de 89 años que vivían en el cerro. Cuenta que por las características de la zona se hace un par de censos al día.

Toda la vuelta cuesta abajo se nos ha pasado sin pesar alguno, charlando con este muchacho.

Queremos hidratos de carbono y los conseguimos en la Cocina de Mamá. La temporada turística ya acabó y somos los únicos comensales. Linguini con mariscos y yo  habiendo arroz me pierde el carácter ……risotto de mariscos. Craso error, esto no es Italia, un “maravilloso” engrudo con sabor a mar y a almidón. Lo mejor la cerveza, una Pale Lager de la misma procedencia que la de hace dos días, Valdivia.







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