viernes, 15 de marzo de 2024

 


Día 8 y 9 – 14 y 15 de marzo…….la Plantá de las Fallas en Valencia.

¡Vaya día! Toque de diana a las 6, a las 7: 30 en la carretera, llegamos a Caleta La Arena tras 6 horas y 458 km. La niebla nos acompañó durante un tercio del camino y al tomar la autopista, fueron las múltiples obras con sus retenciones las que nos libraron del aburrimiento.

Por suerte al llegar al primer ferry, pareciera que nos estaba esperando y fuimos el penúltimo coche en subir a bordo. Tan solo 1 hora y otra vez carretera hasta Hornopirren.




Eva emocionada ya fantaseaba con el gran plato de mariscos, no en vano estamos al borde del océano. ¡Pues no! El pueblo es bicicletero a mas no poder, poco movimiento y establecimientos muy humildes. En el primer lugar que probamos solo tenían carnes cocidas, cazuela de carne, carne en su jugo, carne en salsa y así ad infinitum.

Seguimos indicaciones de una posible marisquería que nunca existió, aquí tenían más carnes y salmón. Nos inclinamos por este último que a decir verdad estaba muy bueno. Conseguir que la superficie esté tostada y el interior jugoso no es fácil. El vino Gato negro, blanco, vino de mesa equiparable a un Castillo de Liria. Tan malones uno como el otro. A destacar un perro en la puerta con cara de triste, como el día.



Nos acercamos a la rampa de embarque, nos ponemos en fila, cerramos el coche y nos metemos en una cafetería frente al puerto que tiene 29 tipos de café, pero no tienen ni carajillo ni cremaet. Como no podía ser de otra manera, Eva la peda, se lo pide Irlandés, yo que soy un moderado, un cortado con
leche deslactosada.


Ya se avista el transbordador enmarcado por un gigantesco arco iris, no se si es real o son las ganas que apareciera de una vez.



Ya es la hora prevista para zarpar y siguen aprovisionándolo de combustible. Vamos a llegar a las tantas. Tampoco es para tanto, hemos salido con 2 horas y cuarto de retraso.

Los niños campan por doquier, mas que un barco parece el recreo de una escuela. Y yo que soñaba con echarme una siesta nocturna.

La llegada a la zona rústica  de la Patagonia Chilena es de Stephen King: llueve, lo que tendría que haber sido un arribo a las 10 p.m se transforma en llegada  1:30 a.m. No luz, no señal de teléfono y carretera de tierra agujereada. Salimos los segundos, voy tras un toyota 4x4 temeroso que conduce a 40 km/h, por el espejo veo a todos los vehículos que forman una enorme fila de luciérnagas,  el efecto es de película de terror. Acompaña mucho los efectos especiales del repiqueteo de la lluvia sobre la carrocería, la niebla esporádica, la poca o nula visibilidad  y la música continua de la grava y las piedras chocando contra los bajos del coche. El viaje no será corto en tiempo. Una hora y pico  para hacer 56 km, y cuando aparece el asfalto, el grito de júbilo debió oírse hasta en el cielo.

2.30 de la madruga y entramos en Cabañas La Rosa: Son 70 usd, oiga, la página de Booking dice una cantidad menor, quizá me están cobrando el IVA y los extranjeros estamos exentos de ese pago. Pues yo soy el mensajero , el dueño es mi hermano y dice que 70 o nada. De repente entra un calvo, joven y alto al grito de: Pues aquí pagan los impuestos o se van a la mierda( literal). Pero hombre, no se da cuenta que así no podemos entendernos cálmese y …….Español ¿ verdad? Estoy harto de huevones que se quieren aprovechar de mi trabajo……vale, tío, quédate con tu cabaña, te pierdes una facturación de 240 usd por las 4 noches y mejor apréndete la ley sobre fiscalidad turística. Y para añadir un poco de cordura a la situación Eva le dice: Y sería mejor que no vengas bebido a recibir a tus huéspedes. Era cierto que olía a Pisco que tumbaba. Dormimos en una cabaña en mitad del bosque en las que no nos hemos quedado por su excesiva rusticidad y los techos tan inclinados que nos arriesgábamos a dejarnos los cuernos clavados en cualquier movimiento brusco o levantándonos en la oscuridad para ir al baño.


Recogemos nuestros bártulos en la mañana y buscamos otra cabaña en la ciudad de Chaitén.

Se llama Paraíso Patagónico y no están mal, quien nos atiende es muy amable y no huele a Pisco.

Una vuelta por el pueblo, y cargar gasolina.



Debemos  buscar provisiones, pisco, vino, alguna fruta, que por aquí no abundan y a comer: Cocinería Doña María. Las cocinerías son un par de escalones inferiores a los restaurantes. La tal María nos ha preparado una Paila de mariscos (sopa) de categoría. Vino blanco de tetrabrik ( tetrapack) mucho mejor que el de ayer.

                                      Se entra a través de un polideportivo, la entrada no promete en lo absoluto



                        Evita entrando en éxtasis con pan y pebre ( una salsa picosa con ají)


                La paila lleva navajas, mejillones, locos, piures y mariscos desconocidos

    
                                        Mejillón de tamaño muy razonable
Nos acercamos a  una agencia para planear los movimientos de los próximos días siempre y cuando que el tiempo acompañe mínimamente.

Por último, visitamos el Museo de sitio de Chaitén: En 2008 una montaña no registrada como volcán, pega un super pedo, entra en erupción y hay que evacuar el lugar que se queda deshabitado por mas de tres años. El río que bordeaba la ciudad cambió su cauce y ahora la parte en dos, quedando Chaitén norte y sur, estando mas desarrollada la norte.


    
                                                    Al día siguiente de la erupción


    
                Por detrás de las nubes debería vislumbrarse el Volcán Chaitén


Muestran fotos, diferente tipo de roca volcánica, testimonios de testigos y hasta unas casas que no se han tocado para que den fe de la debacle en que se sumió la ciudad.


    
               Esta foto es de días después de la explosión. Las casas enterradas en cenizas
                que al contacto con el agua de lluvia se tornan en cemento


                                                        Foto del volcán  actual

El pueblo está rodeado de setenta mil Ha de parque nacional salvaje y sin hollar por el hombre/mujer/ elles/trans etc.




 

 

 

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