jueves, 14 de marzo de 2024

 


                                                        No hay filtro ninguno, así salió la foto

Día 7 Pucón – Melipeuco – Parque Nacional Conguillo.

La idea era visitar el parque Nacional cruzándolo de sur a norte, pero la información en cuanto al estado de la carretera era confusa. Mejor comprar la excursión y no joder el coche. Vi unas agencias que podían llevarnos al parque y que salían a las 9:30. Salida tempranera desde Pucón para recorrer las dos horas que nos separaban. Lo que no contemplaba yo es que la carretera con asfalto iba a desaparecer por espacio de 16 Km y aun así llegamos a las 9:35. Hemos llamado varias veces por el camino para avisar que habría dos más, pero nadie contestaba. ¡Qué raro ¡. Pues ni tan raro, al llegar al pueblo la agencia cerrada y con candado y eso que en su web presumen de estar abiertos todos los días del año.  Un amable muchacho que vendía Combucha en una tienda muy pequeña y que me ha dejado usar el baño, nos ha dicho que lo mejor sería ir al parque y los forestales nos dirían que “pedo con el estado de la carretera”

No venden entradas en el lugar, hay que comprarlas por internet. Estamos in the meddle of nowhere, ¿ como vamos a conectarnos desde aquí?. Se apiadan de nosotros y nos dejan entrar gratis.

El principio es árido, lenguas de lava enfriada llegan desde las laderas del Volcán Llaima hasta el borde de la carretera y cuando no hay lava el paisaje es pardo, arenilla negruzca y algún matorral amarillento que le da vistosidad al paisaje y rompe con el mono cromatismo imperante









Comienzan a aparecer las primeras araucarias, se ven grises con unos líquenes blanquecinos que les recorren todo el tronco. Un rayo de sol se abre paso entre las nubes y Oh……no son grises son verdes y las barbas a la luz solar se han tornado amarillas. Que efecto tan hermoso.





A lo largo de todo el día, la luz ha sido muy cambiante, por eso unas fotos se ven muy oscuras mientras que otras muestran los colores vivaces de la naturaleza.

Hay diversos senderos que salen de la carretera, tomamos uno que entre alerces muy altos formando un bosque acompañado de bambues nos conduce hasta un lago donde encontramos a un hombre pescando.


La mañana va pasando entre paseos y avistamientos irreales y no tenemos habitación reservada así que buscamos algo apetecible y en vez de reservarlo a través de plataforma, vamos directos. Tenemos un gran comedor y una habitación grande con tres camas, además de una gran cocina de madera y chimeneas que entibian la casa.




El pueblo no tiene mucho donde elegir, nos recomiendan un lugar para comer “ Los troncos”, comida sencilla y sabrosssona. Pollito asado con arroz, gran ensalada de tomate y cebolla con ají y de nuevo pastel de choclo. Un Carmener para beber y a vivir que son dos días











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