Dia 2: arribamos al aeropuerto, las maletas tardan más de lo
normal, tiemblo al pensar que se hayan podido perder, llevo dentro las guías de
Lonely Planet con muchas anotaciones del viaje.
Por fin aparecen en la cinta transportadora, suspiro y para fuera.
Hay que presentar una declaración jurada que no llevamos productos agrícolas ni
cárnicos, por suerte para mí la tonelada de naranjas y mandarinas que pensaba
llevar para combatir el escorbuto, la olvide en casa.
En el hotelito no lejano al aeropuerto, nos recoge Rafael
Carrara, un amigo argentino que hace más de 30 años que vive y trabaja acá. Nos
pasea por la capital y vuelvo a constatar que si me abducen los marcianos y por
error me dejan en Santiago de Chile, pienso que me han depositado en Alemania,
todo tan limpio, tan cuidado, el césped cortado, los jardines cuidaos.
Propone que comamos en Mestizo, un restaurante frente a un
parque muy grande y muy bonito con lago y garzas.
Hacía muchos años que no probaba el pisco sour, a este le doy un 10. Machas gratinadas, bivalvos como tellinas ( coquinas) pero de 5 veces su tamaño, un ceviche mestizo, lleva, gamba, ostión, calamar, un pescado llamado gallineta y pulpo. Sabores muy suaves. De plato fuerte Merluza chilena. Los bocados fueron irrigados convenientemente con un vino llamado Caballo Loco que Eva ya conocía y finalizamos con unos churros cortitos mojados en dulce de leche y chocolate.
El resto de la tarde lo dedicamos a pasear por el parque del
Bicentenario y ser testigos del edificio de la municipalidad ( ayuntamiento) de
Vitacura, el barrio con más dinero por centímetro cuadrado de chile. Este
edificio tan grande y tan moderno para administrar a 85,000 habitantes.
Vista de la ciudad con la gran cordillera de los Andes atrás.
El tema tarjetas de crédito me tiene calentito. Cualquier
compra con tarjeta aumenta 1,2 dólares por uso de tarjeta extranjera, y si lo
que queremos es sacar dinero de nuestras cuentas, te soplan 9 dólares por sacar
un máximo de 200, un 4.5 y continuamos con lo que cobra el banco emisor, otros
4usd lo que nos da una comisión total de 6,5% de comisión, y luego nos quejamos
de las comisiones en España. Los bancos….los piratas del siglo XXI.
Tanto en el aeropuerto internacional como en el nacional,
donde estamos ahora y en el centro comercial donde Eva tuvo que entrar a
comprar unas gafas de cerca, solo cajeros del Santander, ¿podríamos decir que
la señora Botín y sus huestes están practicando monopolio?
Dia 3 Santiago - Puerto Montt – Puerto Varas.
Aeropuerto……avión……intentando caber en el hueco llamado
asiento…….Una hora y 40 minutos y ya nos hemos saltado 1033 Km acompañados en
el descenso de un traqueteo trepidatorio de los que asustan…..¡ay mamacita!
El coche que nos estaba esperando es un Nisan Versa
automático con espacio para varios más…..quien no quiso venir ya se chingó.
Durante los próximos 4 días tenemos una cabaña con cocina a
500 m del centro, tiene de todo menos un armario en condiciones, es muy pequeño
para dos personas. Se gastan dinero en la construcción, amueblan, se puede
estar muy a gusto, son agradables, pero se olvidan de una necesidad tan básica
para el pasajero como es el almacenaje del equipaje.
Puerto Varas es una población con mucha influencia alemana,
ya que llegaron desde mediados del siglo XIX, atraídos por la similitud del
paisaje y el clima, lo que no sabían era la cantidad de seísmos que sufre todo
Chile. Construida con mucha madera, que abunda por doquier, y a la orilla de un
enorme lago, el Llanquihue.
La comida estuvo bien. Le pregunto a la camarera que cuantos erizos entran en la ración, pensando que al igual que en España te sirven el erizo partido por la mitad. Pues no, aquí te sirven solo lo que vale la pena, les llaman lenguas, 100gr de lenguas es un plato mediano lleno de Primero erizos al natural seguidos de longanizas tipo argentina con ensaladas de palmito, palta (aguacate), tomatote y lechuga. Postres a base de Pisco Sour y saliendo del restaurante nos damos una vuelta por la ribera del lago Llanquihue.
Nos acercamos a la oficina de info turística pero está cerrada por falta de fluido eléctrico. No sé si creérmelo ya que todo alrededor relucía de luz.
En cuanto anochece el frio arrecia.
Día 3: Puerto Varas y Lago Llanquihue.
Lo que debería haber sido un día glorioso, sol reluciente y cielos
despejados que nos permitan ver el lago y los volcanes nevados en todo su
esplendor, es todo lo contrario. Día brumoso, llovizna, poca visibilidad y los
volcanes ni se ven ni se les espera. ¡ Chingue a su madre el clima!
Le damos la vuelta al lago. Una circunvalación de 160 Km, muy buena carretera, paramos en algunos miradores y la falta de luz solar hace que el lago se vea plomizo como el mar del norte en Escocia.
Estos son los volcanes que deberíamos haber visto
Enfilamos hacia el pueblo llamado Las Cascadas y elegimos ir a ver la mas alta: “El Salto”. Una hora de caminata a través del espeso y húmedo bosque, cruzamos 3 puentes de madera y llegamos a la caída de 50 m de un espeso chorro de agua acompañado de un ruido ensordecedor. El agua rezuma por todos lados, sin estar cerca del salto nos mojamos y el objetivo de la cámara se me queda empañado.
Otra opción es el Baco Patagón, carnes y vinos. Casi no tenían
vinos y los que ofrecían tenían precios subiditos por encima de los 35€, así
que dado que no los conocíamos nos pasamos a las cervezas locales que han
resultado ser un acierto.
Eva ha disfrutado de unos sorrentinos al pesto y yo he sufrido
un plateado de Angus cocido durante 6 horas para dejarlo blando como
mantequilla. La realidad ha sido una carne fibrosa y reseca, por lo que el
Angus ha sido más bien “ANGUStia”.
Termino la crónica desde casa con un piso fresquito y sin mezclas de clara de huevo.







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